Julio 03, 2008
la forma del dolor
atestigua
que la belleza
sólo se sincera
a través del
sufrimiento
así que
para olvidarnos
de lo que fuimos
deberíamos
esconder
tus pezones
y mi orgullo
en una cajita
una de esas
que registran
los últimos
bandazos
del avión
antes de
implosionar
y saltar
en pedazos
Junio 19, 2008
agazapada
Había calles cortadas en el mapa de su cabeza. Tenía los tobillos tatuados, la espalda tatuada, las entrañas tatuadas. Era una mujer agazapada en esta ciudad que se mutila a si misma.
Había algo terriblemente visceral en cada uno de sus gestos. Y lo escondía tras ese enorme telón de pelo que le cubría los ojos. Si te acercabas lo suficiente, podías ver a Nerón en su mirada, cada vez que encendía un cigarrillo.
Quizás su único problema, es que era una mujer por la que nunca nadie hubiera muerto. Ni matado.
Junio 03, 2008
dormimos abrazados
a pequeños teléfonos móviles,
esperando que se iluminen
como bengalas en mitad de la noche
somos náufragos
embotellando mensajes
de ciento sesenta letras,
disparando poesía al aire
como mejicanos borrachos.
la tecnología ha acabado con el amor
alguien debería acabar con la tecnología
Mayo 30, 2008
escombros
Si fuera capaz de escribir con sinceridad, reconocería que he vuelto al juego y a la droga. Aunque claro, seguramente alguien se asustaría al leer eso. Me despierto con polvo en la cabeza. Bajo banderas de colores. Escuchando fados portugueses cantados en alemán. Algunas veces, cuando recuerdo el niño que fui, aparto la mirada del hombre en el que me he convertido. Tengo veintisiete años, y sufro demasiado. Miento tanto que mi vida ya no existe. El mundo no necesita amor. Necesita algo en lo que creer. Llevo dos años escapando del suicidio de la mujer a la que quise. Tengo la sangre triste y sucia. Como la mirada. A veces, en el espejo, sólo veo un edificio en llamas. Prométeme que barrerás mis escombros.
Mayo 13, 2008
soy incapaz
de respetar
mi sueldo
porque
soy incapaz
de respetar
mi trabajo,
así que bebo,
apuesto,
viajo,
y regalo el resto
y dar un billete
a un mendigo
no es un acto de
caridad,
es sólo
un agradecimiento
por tener cojones
a vivir
con sinceridad
Marzo 24, 2008
si no consigues que tu vida se convierta en una obra de arte
intenta, al menos, que tu muerte sí lo sea
quítate de en medio, con algo de estilo
Enero 02, 2008
cabezas de ciervo
somos una generación de hombres
maltratados por mujeres.
tipos duros,
encerrados en cuerpos fuertes,
escondiendo a niños débiles.
hombres agarrados
a cualquier adicción
que nos permita olvidar la sangre,
pero no la herida.
animales asustados
incapaces
de desprenderse del cepo.
somos una generación de hombres
padeciendo
el efecto rebote
de siglos de machismo.
Noviembre 28, 2007
matar a la ciudad
Necesitaba matar a la ciudad. No se trataba de acabar con las personas. Se trataba de aniquilar a la ciudad. De arrancarle las entrañas. De hundirle un brazo en el útero. De abortarla.
Esta ciudad manchada de bombillas rojas de navidad. Como el sarpullido incipiente en el cuerpo de un niño. Esta ciudad hostil y dura, capaz de morir matando. Esta Barcelona herida, mentirosa, y loca. Como cualquier mujer que en su día fue guapa. Esta ciudad que extermina a los mendigos sin mirarles a la cara. Esta ciudad sin agallas.
No estaba hablando de prenderle fuego, ni de dinamitarla. Estaba hablando de mellarle la boca, y obligarle a que se trague la lengua. De enterrarla viva. Y dejar que se asfixie bajo su propio nombre.
Noviembre 08, 2007
habitación 728
Nieva en Munich. Son las dos de la mañana y he llamado a todas las habitaciones de la séptima planta. Es algo que siempre hago en los hoteles. Busco alguien con quien hablar. He salido al pasillo a por hielo, y he vuelto con Mamita, la cubana de setenta años del turno de noche del servicio de habitaciones. Es la única que habla castellano por aquí. Nos hemos tumbado en la cama, y hemos alardeado de lo que cada uno ha perdido. Empate a tristeza en la séptima planta del Hilton de Munich. Abajo, los árboles tienen esos colores que sólo existen en los fondos de pantalla de Windows. Nunca había pensado en saltar a un enorme salvapantallas como forma de suicidio. Mamita, antes de irse, ha dejado en el lavabo junto al champú dos botellitas de jack daniels. Creo que se lo agradeceré toda la vida. En Munich amanece como en los libros de religión. Con dos rayos de sol atravesando una nube. He desayunado almendras y bourbon, y me he quedado dormido. He vuelto a soñar con la chica de las pestañas demasiado cortas. Como los extremos de una cuerda quemada. En el sueño, la chica abandonaba la ciudad en un taxi negro. No he podido ver la matrícula.
Septiembre 04, 2007
bajo consumo
No fue la guerra entre los dos hemisferios, ni aquella extraña epidemia que empezó afectando a los zurdos. No fue la tinta con la que los asiáticos se tatuaron los genitales a principio de siglo. Ni la frialdad de la mirada de algunas mujeres. Lo que acabó definitivamente con la civilización moderna fue la bombilla de bajo consumo.
Todos aquellos esfuerzos por prolongar la vida del planeta, acabaron con ella. El mundo se fue apagando, poco a poco, como la antorcha de una mujer en la puerta de una iglesia. La falta de luz nos convirtió en una raza triste y melancólica que olvidó mirarse a los ojos. Una raza incapaz de desearse, y reproducirse.
Lo que acabó definitivamente con todo fue la falta de intensidad.
Junio 07, 2007
creo que podría
enamorarme
de cualquier mujer,
que encienda
los cigarros
con cerillas.
al menos, durante
sus dos
próximos cigarros.
después, el mundo
volvería a ser
un sitio horrible,
deprimente
donde
incluso las cosas
concebidas
para ser bellas
fracasan
en su intento
Mayo 03, 2007
jukebox
El día que Madonna se suicidó, un millón de niños no pudo soportarlo, y acabaron también con sus diminutas vidas.
Madonna apareció en el baño de su casa. Había hundido, uno a uno, treinta vinilos de Like a Virgin en su entrepierna.
Un diario británico consiguió publicar aquella foto. En el titular podía leerse. El coño muerto de Madonna parece una enorme jukebox.
En la siguiente página, pequeñas japonesas yacían en el suelo. Junto a pelucas rubias.
Marzo 01, 2007
en barrena
qué se puede esperar de una raza
incapaz de aceptar
su propio
deterioro físico
nos abrimos,
nos cosemos,
nos inyectamos
intentamos aparentar
que la vida
no nos ha
pasado por encima,
como si eso fuera posible
de algún modo.
hace un tiempo,
una mujer aplastada
por su propia belleza,
me dijo que el mundo
parecía haber
olvidado,
que somos cuerpos
cayendo
en barrena
hacia la putrefacción
Enero 05, 2007
emergencia
Ducharse costaba tres euros. Pero no podías hacerlo con una moneda de dos y una de uno. Tenías que meter tres monedas de un euro.
Después de eso, la puerta se abría y veías un pequeño bote de jabón con algo de mierda en la punta del dosificador.
Había una ventanita que daba a un patio interior. Sacaba la cabeza por allí mientras me enjabonaba la polla y el ombligo, y esperaba que alguna cortina se corriese. Supongo que sólo esperaba encontrar algo de vida en el resto del hostal.
Y de pronto, el agua dejaba de caer, y el resorte de la puerta volvía a saltar. Eso significaba que los tres euros no daban para más.
Entonces, volvía a la habitación, aún con jabón en las orejas, y esperaba que alguien siguiese las huellas de agua que dejaba sobre la moqueta roja.
El tercer día, una chica llamó a la puerta y me pidió tres euros. Es una emergencia, dijo. Y me acercó uno de sus sobacos para tratar de demostrarlo.
Cuando bajé a la calle, la chica de los sobacos estaba pidiendo una cerveza en el bar de abajo.
Diciembre 28, 2006
fallo hepático
Con el tiempo, empiezas a hablar con el cerco que deja la jarra de cerveza sobre la barra. Cuando comprendes que el cerco no va a contestar, estrujas la bayeta con la que el camarero ha limpiado la barra, dentro de tu vaso. Pero claro, eso es sólo con el tiempo.
Beber es una buena forma de dejarse morir. Lenta y poco certera, pero suficientemente buena para cualquiera incapaz de algo más definitivo.
La mayoría de las veces, el mundo sólo es soportable con resaca. Con esa realidad amortiguada. Blanda y poco hostil. El resto de veces, el mundo es definitivamente insoportable, y ni siquiera el alcohol puede luchar contra eso.
Algunas noches vuelvo a casa dándole la mano a un pequeño mono. Es un animal con respuestas ingeniosas, aunque sólo yo pueda verlo. Hablamos de todo un poco, y al final de la noche, me gusta creer que es él quien me mete en la cama. Herido.
La gente piensa que Leaving Las Vegas es una situación lejana e improbable. Aunque claro, normalmente, cuando entiendes que algo se ha roto ahí dentro, suele ser demasiado tarde.
Diciembre 13, 2006
impulso
una vez pensé
matar a un hombre.
matarlo de una forma
sincera y cruel.
era un hombre
al que quería.
de hecho,
era un buen amigo.
lo cierto es que
el impulso,
poco a poco,
desapareció.
como el agua
que se escapa
por un sumidero.
cualquiera puede
ver el rastro.
y ahora,
cada vez que ese hombre
me mira.
lo ve.
Diciembre 12, 2006
la condición humana
Un grupo de minusválidos mira el mar. Los inválidos miran las olas y miran las rocas, pero no se miran a si mismos. Seguramente porque mirarse entre ellos, es mirar a la muerte. Cara a cara.
Así que miran el mar. Y el sol se refleja en sus sillas.
Y esta no es una historia triste, ni siquiera una historia cruel. Pero es una historia real.
Un negro se acerca al grupo de inválidos y les ofrece gafas de sol. Gafas con los cristales ahumados y las patillas doradas.
La gente que come a unos metros de los negros y los inválidos, siente pena por ambos, y a su vez, se convierten en los jueces de la escena.
Los minusválidos no miran las gafas. No miran al negro. No miran el mar. Se miran por primera vez entre ellos, y poco a poco, empiezan a insultar al negro.
Y el negro guarda, humillado, las gafas de sol en una bolsa de cuero. Y se marcha de allí.
Caminando.
Noviembre 28, 2006
el hombre recto (ilustrado por elena gallen)
El Hombre Recto miraba cómo sus hijos discutían por un juguete. Y los niños le miraban esperando algún tipo de privilegio frente al otro.
El Hombre Recto fumaba, y de vez en cuando, tragaba saliva.
Los Niños Torcidos estiraban cada vez más fuerte del osito de peluche, pero el oso no se quejaba. Sabía manejar ese tipo de situaciones.
Entonces, como todo el mundo esperaba, el Hombre Recto tomó una decisión salomónica. Apagó el cigarrillo y se levantó. Partió a cada uno de sus hijos por la mitad, y le dio dos mitades diferentes al Osito. Que se fue de allí sonriendo. Perdiendo pelusillas de peluche por la pierna izquierda. Y arrastrando a medio niño con cada mano.

Noviembre 16, 2006
el cincel
Luo sujeta un cincel con los dientes. Mira un trozo de madera bajo la luz, desde distintos ángulos, y sonríe. Lo acaricia sin prisa, mientras el calor del flexo le llena la frente de pelotitas de sudor.
Talla la madera despacio. Con una inquietante precisión. Poco a poco, el suelo se va llenando de virutas rizadas. Como los restos de una melena de madera.
De vez en cuando, Luo bebe agua, y apaga la luz. Se frota los ojos, y vuelve a encender el flexo. Se chupa el meñique y lo pasa por las superficies recién pulidas. Para comprobar si aún quedan pequeñas astillas.
Sonríe. Y sigue tallando.
Cada vez más feliz, y cada vez más viejo. Luo pasó toda la vida con aquella talla.
Un día supo que había terminado. Abrió la mano, y sonrió satisfecho. Dejó las gafas sobre la mesa, y se rascó la barba. Luo no tenía nada en las manos.
Apagó el flexo. Y dijo. La vida es una talla, de la que al final no queda nada. Sólo virutas que recuerdan el proceso.
Noviembre 08, 2006
existen
mujeres
que no existen.
mujeres
con los ojos
rasgados
y la cara
verde.
con graciosos
gorros
acabados
en punta.
y cascabeles
que cuelgan
del borde
de sus botas.
mujeres con cara
de hamster
que muerden pipas.
subidas a las
ruedas
de sus jaulas.
existen
mujeres
que no existen.
completamente
decididas a
arruinarte
la vida.
mujeres
a las que
resulta
imposible
no amar.
Octubre 27, 2006
la cajita
El tutú no era blanco, pero eso sólo lo sabías al abrir la tapa. Entonces veías a una chica tumbada sobre terciopelo rojo, vestida con un tutú gris.
La chica no se levantaba cuando empezaba la música. Pasaban unos segundos, y se ponía en pie con desgana. Podías oír como chirriaban las bisagras de sus rodillas. Y las de sus codos. Incluso, si escuchabas bien, podías oír el mecanismo que controlaba sus párpados.
La chica del tutú gris giraba sobre si misma con los brazos caídos. Levantaba únicamente la cabeza cada vez que pasaba ante el espejo de la cajita, y se miraba con asco. Lloraba, y decía. Cada vez que alguien abre la caja, vuelvo a nacer, y vivo durante los dos minutos siguientes.
Entonces, se volvió a tumbar, y me pidió que cerrase la tapa. Pero antes de hacerlo, dijo, corta el cordón umbilical que me ata a la caja.
Así que, la cajita dejó de ser madre, para convertirse en ataúd.
Octubre 26, 2006
nike
La gente no empieza a correr para adelgazar. La gente empieza a correr cuando su hijo se suicida. Cuando alguien atropella a su perro. Cuando alguien se folla a su mujer.
La gente no quiere perder barriga, quiere huir. Para llegar a algún sitio, que permita olvidar el perro abierto por la mitad, el hijo abierto por la mitad, tu mujer abierta por la mitad.
Cuando llevas cuarenta días en una clínica de desintoxicación, alguien te pide que recuerdes el siguiente slogan. Cada vez que te apetezca beber, sal a la calle a correr. Así que si miras bien. Verás hombres perseguidos por vasos largos de ginebra, resoplando en los semáforos.
Hombres que siguen corriendo, sin apenas resuello, porque saben que si miran atrás, verán a un hijo muerto.
Y seguramente, también verás, un millón de niños que se llaman Forrest Gump, perdiendo pedazos de prótesis, calle abajo.
Octubre 17, 2006
Septiembre 19, 2006
patos de cerámica
Los patos de cerámica, aún son patos de verdad, en el momento que alguien los posa sobre una mesa.
Después empiezan a perder plumas y, poco a poco, se van quedando rígidos, hasta que sus ojos se convierten en aceitunas. Negras y sin hueso.
Los patos de cerámica, al principio, se entusiasman con la televisión. Pasan horas mirándola. Algunos incluso se enamoran de la chica del tiempo. Aunque suelen ser tímidos, y nunca dan el primer paso.
En el fondo, sólo aspiran a que alguien les de un golpe, para verse a si mismos, rotos en varios trozos. Desparramados en el suelo. Para ver la cara de quién les barre. Porque los patos de cerámica, una vez rotos, son como las lombrices. Siguen vivos, en distintos trozos, durante unos segundos.
Los patos de cerámica sólo esperan que alguien les libere.
Septiembre 14, 2006
vueling
Los vuelos baratos han arruinado mi vida. Me despertaba a las dos de la mañana y cogía un avión a las seis. Ella siempre decía. No deberías irte tan pronto. Me quedo muy sola.
Cuando volvía, las sábanas olían a vuelos baratos, ya sabes. Olían a mi mejor amigo. Al ruso del segundo. A su mejor amiga.
Ella arqueaba las cejas y decía. Despegas siempre muy pronto y me quedo muy sola. Y bueno, con eso no tengo suficiente. Y señalaba la caja de los consoladores.
No era un gran argumento. Ni siquiera una gran excusa. Pero me tumbaba junto a ella. Y trataba de adivinar qué pelo púbico correspondería a quién.
Y esperaba al próximo vuelo.
Septiembre 07, 2006
banqueros
Julio es el presidente de un banco. Y Ramón, el vicepresidente. La elección de los cargos no fue demasiado justa, pero ya se sabe como funcionan estas cosas. Una tarde lanzaron una moneda al aire. Y bueno, Ramón agachó la cabeza, y felicitó a Julio. Sin demasiado entusiasmo, ni demasiado rencor.
Así que desde aquel día, cada uno puso un cartelito con su cargo, en el suelo, junto al banco en el que mendigaban.
Ramón trataba de usted al señor presidente del banco, y bueno, a Julio se le saltaban las lágrimas de la risa, y decía. Tutéame coño, ni que fueras un empleado.
Y así pasan las tardes. Mirando el cazo de las monedas. Esperando una buena opa hostil, dice Julio.
Y cada noche, mientras empujan el carrito, y se dirigen al cajero donde siempre duermen, la misma broma.
¿Otra noche en El Ritz?
estrellas fluorescentes
La locura ha vuelto. Y esta vez, parece que para quedarse. Ayer la vi, al encender la luz, a media noche.
Estaba sentada sobre la mesa. Con los pies colgando y la barba llena de migas. Mordía un trozo de pan y me dijo. Cuando duermes, incluso pareces cuerdo. Después se levantó, apagó la luz de la mesita, y susurró. Voy a estar aquí durante un tiempo. Como cuando eras niño. Y mirabas las estrellas fluorescentes pegadas en el techo. Y poco a poco, empezaste a notar que las cosas no eran del todo normales.
Buenas noches.
Agosto 31, 2006
el hombre recto
El Hombre Recto miraba cómo sus hijos discutían por un juguete. Y los niños le miraban esperando algún tipo de privilegio frente al otro.
El Hombre Recto fumaba, y de vez en cuando, tragaba saliva.
Los Niños Torcidos estiraban cada vez más fuerte del osito de peluche, pero el oso no se quejaba. Sabía manejar ese tipo de situaciones.
Entonces, como todo el mundo esperaba, el Hombre Recto tomó una decisión salomónica. Apagó el cigarrillo y se levantó. Partió a cada uno de sus hijos por la mitad, y le dio dos mitades diferentes al Osito. Que se fue de allí sonriendo. Perdiendo pelusillas de peluche por la pierna izquierda. Y arrastrando a medio niño con cada mano.
Agosto 29, 2006
Donut
Resulta imposible seguir creyendo en la raza humana después de un día en la playa. A veces, me quedo mirando el agua, y rezo. Y pido un tsunami redentor que nos extinga.
Resulta imposible no pensar en las palabras mutilación, asco, y rastrillo clavado en el cuello. Somos una raza torpe y celulítica. Somos una raza con las tetas caídas.
La publicidad es capaz de casi cualquier cosa, así que por un momento hemos estado a punto de creer que las chicas Dove son normales. Las chicas Dove son pelotitas de mayonesa sonriendo.
A veces, cuando veo que la gran ola no llega, sigo rezando. Y le pido al viento que arranque una sombrilla. Y sólo puedo pensar en una brocheta de ingleses.
Para esto es para lo que trabajas el resto del año. Para estos quince días. Para oler a algo que imita al aceite de coco. Para que un hooligan de cinco años se seque la colita con tu toalla. Se supone que esto es con lo que sueñas cuando miras el calendario en Enero.
Imagina una playa sin megafonía. Un sitio donde los niños se fuesen perdiendo lentamente y nadie los reclamase. Una playa con un gran agujero en medio por el que precipitarse.
Y extinguirse.
Una playa en forma de donut.
Junio 21, 2006
los dinosaurios
no se comieron
unos a otros.
tampoco fue un meteorito.
una tarde
se acercaron
a un acantilado
y se dejaron
caer
ya no podían más.
ahora
en los acantilados
hay catalejos
y los niños gastan
sus
monedas
pensando que
el mundo
es algo
bello
un buen sitio
los dinosaurios lo entendieron
todo
mucho antes
Junio 01, 2006
agua mineral
Cuando Liu se aburrió de su aspecto asiático, entró en un supermercado, y desenroscó dos tapones de FontVella.
Usó los tapones como lentillas enormes, pensando que eso separaría sus párpados.
Si la mirabas desde lejos, podías pensar que Liu tenía unos enormes ojos azules. Pero vista desde cerca, Liu parecía una rana. O una imbécil.
Después de tres farolas, una bicicleta, y dos autobuses, Liu comprendió, que en el fondo, su aspecto asiático no era tan malo.
Volvió cojeando al supermercado, y comprobó horrorizada, cómo todas las botellas de agua estaban destapadas.
Y bueno, la ciudad se sembró de orientales atropelladas.
Abril 27, 2006
con los ojos muy abiertos
Cuando mi abuelo sonreía después de cada sorbo de agua, eso significaba. No sabes lo que es beber tu propia meada.
Cuando dibujaba una parábola en el aire que sólo él veía, eso significaba. Fuego cruzado.
Cuando se tapaba la cara para que no pudiésemos verle llorar, eso significaba. Los alemanes nos hicieron cosas horribles.
Cuando cerraba la puerta del baño para que no pudiésemos verle mear, eso también significaba. Los alemanes nos hicieron cosas horribles.
Un día, me tendió los brazos, y eso significó. Me estoy muriendo.
Después de eso, se desplomó sobre el suelo. Y murió con los ojos muy abiertos.
Mirando al cielo enemigo.
Dos guerras después.
Abril 20, 2006
los franceses tienen cara de camembert
Después de tres explosiones parece que algo se ha inmolado dentro del microondas. Abro la portezuela y miro cómo se deshinchan las burbujas de patata.
La última vez que comí puré medía menos que una papelera.
Iba con corbata al colegio.
Soñaba con meterle un dedo por el culo a mi profesora de piano.
No era un niño feliz.
Mis amigos jugaban a fútbol mientras Dominique me obligaba a copiar cien veces. Los franceses no tienen cara de camembert.
Me aterraba la Carnicera Bizca. Le olían los sobacos a salsa barbacoa. Cuando levantaba la vista, su ojo izquierdo apuntaba a las costillas de cordero, y el derecho a los pinchos morunos. Tenía hebras de carne entre los dientes.
La última vez que comí puré era un niño con miedo.
Y ahora, lo sigo siendo.
Marzo 16, 2006
follarse un cerebro
Sería bonito poder follarse un cerebro.
Y saber qué es lo que realmente alberga ahí dentro.
Rozar las dendritas con el glande.
Y entender los miedos y las adicciones.
Atravesar las meninges con condón.
Y no contagiarse de los brotes psicóticos.
Poner cachondo al cortex.
Y ver como la serotonina resbala y cae por tu nariz.
Sería bonito poder curarte usando sólo la polla.
Marzo 11, 2006
la novia cadáver
Claro que no puedo hablar de tu sangre fría de poner treinta ansiolíticos en fila. Y tragártelos de dos en dos.
No puedo hablar de tus tobillos colgando en el extremo de una camilla. Ni de la cara del chico de la ambulancia cuando te cogió en brazos.
No voy a explicar que lo único que pedías en la nota de despedida era un traje de novia. Y rímel en las pestañas.
Claro que no puedo escribir una frase que diga. Me has destruido.
Pero prefiero ser un escritor mediocre.
Y haberte salvado la vida.
Febrero 03, 2006
Gajos de mandarina
Después de tres horas sentado en la taza del váter, me levanto y me corto las uñas de los pies. Apago la calefacción y enciendo un cigarrillo. Giro el grifo del agua y no hay agua.
Bajo a la calle y compro una garrafa de cinco litros.
Cuarenta céntimos de euro después tengo los sobacos en remojo.
Soy tan asquerosamente educado que me doy los buenos días al verme en el espejo.
Vivir parece una equivocación menor después de unos calcetines limpios y unos calzones cómodos.
Me seco los sobacos con la capucha del albornoz. Me pongo los pantalones a cuadros del pijama y bajo a la calle.
Camino y meto la mano en el cajetín de las cabinas telefónicas. Camino tan rápido que los mosquitos estallan contra mi frente. Canto, silbo y floto. Durante las dos próximas horas soy Madonna. Soy Tyler Durden. Soy una niña de siete años con alas.
Paso junto a los escombros del último escape de gas. Hay gente que muere porque su vecino olvida cerrar el gas. O porque su mejor plan de suicidio pasa por volar el edificio entero. Con esa clase de gente vas a pasar el resto de tu vida.
Me despido de Uma Thurman. Que sonríe desde su poster de Pulp Fiction en lo que debía ser el salón. De color verde ahumado. Sobre el cerco marrón de lo que debía ser un sofá de tres plazas. Todo eso sobre la única pared que aún queda en pie. Hasta luego, Uma.
Es todo tan raro. Tan absurdo.
Canto, silbo y floto. Soy tan asquerosamente feliz que lanzo gajos de mandarina al aire, y trato de atraparlos con la boca. Y bueno, algunos caen al suelo.
Enero 23, 2006
Taxidermia
Imagina un niño con un altavoz verde tachado en la frente. Imagina un niño con un botón de mute en la cabeza. Imagina poder silenciarlo como haces con tu televisor.
Imagina uno de esos niños que llora como los dibujos animados japoneses. Con la boca muy abierta, y los puños cerrados. Ver como le tiembla el labio. Y no oír nada. Ver sus asquerosos chorros de lágrimas horizontales. Y disfrutar del silencio.
Piensa en todos esos niños que se arrastran por el suelo de los aviones. Que berrean en restaurantes. Esos espermatozoides con mucha movilidad venidos a más. Esos monstruos tamaño souvenir con sus babas, sus mocos, y sus varicelas.
Esos niños que corren los cien metros pasillo sobre el techo de tu casa. Subidos a un pequeño camión de bomberos con cinco tipos diferentes de sirena. Los días impares son bomberos. Los pares policías. Y el fin de semana tarzán de la jungla.
Esos piojos hiperactivos que hunden la mano en la salsa de tomate y se acercan a ti con los brazos extendidos. Piensa en el olor de esas toallitas húmedas tratando de tapar el hedor de sus culos. En sus berridos cuando viajan en tren. En tus ganas de acariciarlos y lanzarlos a la vía. Piensa en la taxidermia y en la cabeza de todos esos pequeños animales colgando de tu salón.
Enero 07, 2006
Helado de fresa
Convierte las fresas en puré. Añade nata y leche condensada. Bate la crema hasta que forme grumos. Agrega azúcar. Incorpora lentamente la mezcla de fresas y la crema. Refrigera hasta que endurezca.
Imagina una bola de helado. Redonda y perfecta.
Con un poco de escarcha por encima.
Cuando veo a Laura. En un rectángulo de cristal. Abotargada y muerta. Pienso en helado de fresa.
Laura veintiséis años tumor cerebral. Velatorio numero trece, puedes dejar aquí tus mensajes de condolencia para Laura Cerebro de Fresa.
Pienso en helado de fresa cuando suena el Perfect Day de Lou Reed.
Y la madre llora.
Cuando una mujer carraspea una salve gitana.
Y el hermano se tapa la cara con las manos.
Cuando acaba el réquiem.
Y trescientas personas tienen la piel de gallina.
Pienso en la cara del neurocirujano diciendo. El tumor es una pequeña pelotita.
Lo extraeremos como si fuese una bola de helado. De fresa.
Imagina una bola de cáncer.
Redonda y letal.
Refrigera hasta que endurezca y sirve bolas en una copa de helado.
Imagina una cubeta de helado derritiéndose en Agosto. Resbalando por los bordes. Cayendo al suelo. Filtrándose entre las baldosas. Escurriéndose entre los pliegues del cerebro. Cáncer avanzando denso y pesado. Haciendo ruido. Aniquilando. Cubriéndolo todo. Regenerándose lentamente.
La misma impotencia que tienes cuando no puedes cerrar un grifo.
Y sigue goteando.
Cáncer de fresa.
Enero 05, 2006
Tres estrellas en el antebrazo izquierdo
Tengo tres estrellas en el antebrazo izquierdo. La polla en forma de gancho. No tengo amigos, sólo conocidos.
No hay nada que me haga especialmente feliz. No decoro mis habitaciones. No me gusta encariñarme de las cosas. Me fuerzo a estar siempre de paso.
No me gusta mi pinta. Me cambio de acera cuando me veo llegar.
Soy tan malo como parece. A veces, incluso cruzo en rojo.
Tengo los ojos pequeños. La nariz pequeña. Las ideas pequeñas. No me fío ni de mi sombra. Una noche, mientras dormía, la vi robándome algo que brillaba. Quizás fuese mi sonrisa de niño.
Soy tartamudo. Por eso tantos puntos, tanta frase corta. En el colegio lo pasaba mal con las frases largas. Yo me atascaba y los niños se reían de mí. Después de eso, estuve trece años sin hablar.
No pongas esa cara. Seguramente tú también tengas tus mi. Mi. Mi. Miedos.
Diciembre 29, 2005
Rojo
Las palabras son siempre mejores que los colores porque cuando alguien escribe rojo tú imaginas el mejor rojo que nunca has visto.
Porque si alguien pinta algo de rojo, no será el rojo sublime y herido que esperas.
Será un rojo taza de café, pero no será un rojo gota de sangre, y si es un rojo gota de sangre, la sangre nunca será lo suficientemente negra y espesa.
Eso sucede, seguramente, porque las buenas gotas de sangre roja son negras.
Noviembre 20, 2005
Autofocus
Mientras acerco y alejo el autofocus de algún punto entre la nariz de mi madre y el hombro de mi padre.
Mientras les veo sonreír en el visor de la cámara.
Mientras pienso que han vivido gran parte de su vida. Que se acerca su fecha de caducidad. Que algún día dejarán de reconocerme y empezarán a tratarme de usted. Que el cable que une la cabeza con los esfínteres dejará de funcionar. Que la cortisona les debilitará tanto la piel que cualquier roce se convertirá en un moratón. Que esconderán trozos de galleta en los bolsillos del pijama. Que leerán separando las sílabas mientras un hilo de baba les cuelga de la boca. Que doblarán las servilletas cien veces sobre si mismas. Que saldrán desnudos a la calle.
Mientras pienso que envejecer es algo muy parecido a una canica aproximándose al borde de una mesa.
Lo único que consigo decir es.
Habéis salido muy guapos.
Noviembre 02, 2005
Flota
Flota.
Desnuda y morena.
Seguramente más flaca que la última vez que la vi. Lánguida y elegante. Gira sobre si misma. Acariciando la pintura azul. Tranquila, sin sobresaltos. Mientras dos gotas de agua resbalan sobre ella.
Flota, y la huelo, la beso, la acaricio.
Y me araño el dedo con lo que seguramente sea la punta de una almendra mal digerida. Y distingo sobre ella la piel de un tomate y manchas de sangre. Y recuerdo una voz dándome hora para una sigmoidoscopia.
Flota.
Desnuda y morena.
