3 de Noviembre 2018

fffluap

La puerta de atrás está mal cerrada. O eso parece. Al menos a esta distancia. A unos diez o quince metros. Los coches caros suenan muy bien cuando se cierran. Como una mopa impactando sobre un mueble de madera maciza. Si hubiera una onomatopeya para ese ruido tendría úes y sonaría suave pero un poquito duro. Seguramente empezaría por efe para emular el sonido de la mopa deslizándose. Así suenan los coches caros al cerrarse. Y el de ella, no ha sonado así de bien. Ha sonado casi metálico. Como si la puerta hubiera chocado contra el cinturón de seguridad trasero que estuviera destensado y hubiera quedado colgando. Pero ese tipo de cosas no suele ocurrir en los coche caros porque los cinturones nunca se destensan.
Cuando me he acercado a advertirle que la puerta no había cerrado bien, me he dado cuenta en seguida que padecía una no leve sordera. Tenía también, a juego, una carrera en la media izquierda. Y un gracioso vestido azul que le hacía parecer El Principito. Sonreía mucho como suelen hacer los sordos. Y además olía a musk. Cuando se lo he dicho, ha respondido, tras unos incómodos segundos, que la gente con cinco sentidos no solemos agudizar ninguno. Así que se ha mostrado sorprendida y algo ruborizada. Se ha despedido de mí en lenguaje de signos y le he devuelto una sonrisa y una reverencia. Yo tampoco he entendido mi reacción, pero me ha parecido lo más adecuado. Como en las calles de Tokio cuando quieres mostrarte agradecido y no sabes cómo. Sumimasen. Cuando el coche se ha alejado de allí, he podido ver cómo la puerta seguía mal cerrada, y el cinturón de seguridad colgaba por la parte exterior de la carrocería. Me he preguntado cómo sonarían las cosas que no suenan en la cabeza del Principito. Pero no he podido oír mi respuesta.

enfant terrible,
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