14 de Octubre 2018

emoción

Si no hay emoción, carece de sentido. Si no te destripa el alma, ni te ensarta los ventrículos, ni lloras al pulsar cada tecla, sonará tosco e irreal, y nadie te creerá. Si no lo sientes como la muerte de un hijo, no lo hagas, no vayas hasta allí, porque es un camino del que no se vuelve. Escribir es una derrotada anunciada. No ofrezcas resistencia. Deja, simplemente, que se te lleve por delante. Que te devore. Que te destruya. Que incendie cada rincón que creías invulnerable. Es tu vida contra lo que escribas de tu vida. Es el mayor ejercicio de ego cuyo único sentido es el antiego. Es un grito que no se propagará nunca en el espacio, porque no habrá nadie escuchando. Es tu cabeza entrando en una ola, zambulléndose en la locura, esperando a que la ola rompa en ti, y el único momento de felicidad se produce cuando desorientado por el golpe, el salitre en la nariz, la luz que procede de la superficie, y el agua en la tráquea, no sabes si esta va a ser la última ola, o no. Y, por eso, sigues escribiendo.

enfant terrible,
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