27 de Julio 2018

Exarchia

Le asoma el parche de nicotina bajo la pernera derecha del pantalón. Tiene 87 años, me dice, y una camiseta en la que puede leerse. El tiempo está en mi contra. O, al menos, así lo ha traducido. El tiempo está en contra de todos, he pensado. Eso es lo bonito del tiempo. El depredador paciente.
Sus sandalias reposan sobre el asfalto de una de las calles de Exarchia, el barrio anarquista de Atenas. Lo que en las asquerosas guías turísticas llaman el barrio underground. Está el suelo tan caliente que levanta una y otra vez la planta de los pies, como un pequeño baile, un ritual de buenas noches. Y no puedo dejar de mirar el parche de nicotina que asoma de la pernera. Y me pregunto por qué, un casi nonagenario, con un lema apocalíptico en la camiseta, anda preocupándose por la nicotina, y su esperanza de vida.
Pero estamos borrachos, y no hablo griego, y la pregunta tampoco tendría demasiado sentido. Y, en el fondo, me gusta imaginar que es una camiseta que dibujó cuando era joven, al llegar a Exarchia a finales de los sesenta, y pensaba que duraría poco, como casi todos los jóvenes revolucionarios, pero fue sobreviviendo como todos los valientes lo suficientemente cobardes como para no quitarse de en medio, hasta que un día se dio cuenta que debía dejar de fumar, porque sólo la vida está en nuestra contra. Y no el tiempo.

enfant terrible,
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