14 de Julio 2018

potenciómetro

Partiendo de la base que somos la simulación de un universo, me está resultando especialmente molesta la precisión en los sentimientos dolorosos. Quizá sea un exceso de crueldad para algo que no deja de ser una simulación y que, por lo tanto, el experimento no debería ir más allá. O sí, y ahí reside el problema, al menos el mío, que presupongo inversamente proporcional al del observador y creador de la simulación. Si mi sufrimiento es lo suficientemente elevado, el experimento puede darse por bueno, porque contra mayor dolor, parece que otorga visos de verosimilitud y realismo para una posible interpretación o estudio posterior. Si no duele, no es real, ya se sabe, esa falsa creencia, tan extendida entre científicos, poetas, y apocalípticos. Y la permanente sensación que el creador de la simulación sube el potenciómetro de la descarga eléctrica, cada vez que te equivocas al escoger el trozo de queso adecuado, está empezando a quemar las últimas resistencias que puedan quedarme. Después de eso, la inercia, y las últimas observaciones del creador antes de archivar el caso, y enviar flores digitales a la familia simulada, para continuar con ellos el experimento y ver cómo se ramifica.

enfant terrible,
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