24 de Abril 2018

migas

No andes mendigando vida, porque al final todas las miguitas que seas capaz de recolectar nunca serán suficiente alimento, ni será horneable, y lo que es peor, apenas comestible. Y la corteza te arañará el paladar, hasta que sangre y escueza, y la miga apelmazada se atragantará en la tráquea con la aparición de los primeros problemas. Y no habrá agua que consiga desobturar el tubo del pasado. Y las decepciones correosas envejecerán mal como el pan duro que queda olvidado entre servilleteros, sobre la mesa de la casa de verano, hasta el Julio que viene, y quién sabe si seguiremos vivos para entonces. Y si queda algo de dignidad en los antebrazos extendidos y temblorosos que reclaman ayuda, es la misma cantidad de migas de pan que reclaman los ojos apagados, que se mueren de hambre, porque saben que mañana el hambre será mayor. No andes mendigando vida, porque si no te dan toda la harina, y te cubren de blanco, la limosna no alimenta más de un día.

enfant terrible,
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