18 de Abril 2018

fuga

Hay una pequeña fuga en el váter y la escucho, tumbado en la cama, en el silencio de la noche, cuando ya no quedan borrachos en la calle, ni vecinos que discuten porque ya no se quieren, pero la fuga sigue a lo suyo, ajena a los humanos, y si cierras los ojos lo suficiente no es un pequeña fuga, es el inicio de un riachuelo que se está llevando con él, todos los restos de lo inconfesable que sucede en esta escalera y así, poco a poco, el sedimento de la mentira desaparece cañerías abajo, hasta desembocar en una alcantarilla a pie de calle, y al asomarme a la ventana, veo que el nivel del agua está subiendo porque parece que ocurre lo mismo en cada escalera, en cada portal, y en cada alcantarilla de esta ciudad, y lo que parece la imagen de una catástrofe natural en un telediario, en realidad es una catástrofe real de agua embarrada que se lleva consigo todas las mentiras de la ciudad, hasta desembocar en un mar lejano, con diéresis, y acentos circunflejos, seguramente inventado, hasta que de pronto, todos hemos convenido abrir los ojos, porque nadie quiere vivir sin mentiras, así que hemos seguido mirando al techo y escuchando una pequeña fuga en el váter que nunca desembocó en nada más.

enfant terrible,
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