30 de Agosto 2017

dedicatorias

Entro en librerías de segunda mano para leer las dedicatorias que los amantes se dejaron, en su momento, en las segundas páginas de aquellos libros que algún día fueron nuevos. Cuando aún se querían, o fingían hacerlo, o cuando aún leían juntos, tumbados en la misma cama, y uno de los dos preparaba en silencio la huida, mientras fingía leer el libro que el otro le había regalado.
Hay más literatura en todas esas pequeñas esquelas de amor escritas en las segundas páginas, que en el contenido de los nombres mayúsculos que escribieron las historias posteriores que completan los libros.
Pero nunca compro en librerías de segunda mano, al menos no los libros que están dedicados, porque en caso de hacerlo, tendría la sensación de ser un ladrón de tumbas, que está desenterrando a todas las personas que algún día se quisieron, a todos los pulsos temblorosos que no sabían cómo empezar una frase bonita, y a todas las asimetrías en el pensamiento que nunca supieron qué guerra desataría un determinado libro en la cabeza de la persona querida.
Y creo que no puedo cargar con todos esos cadáveres sin levantar demasiadas sospechas, ni embarrarme las manos, ni evitar las pesquisas legales. Las librerías de segunda mano son el cementerio perfecto para toda la gente que algún día se quiso.

enfant terrible,
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