16 de Noviembre 2016

petróleo

Otra vez tinta en las manos. Imprimen los periódicos gratuitos con tinta de soja porque eso permite reciclar mejor el papel. Lo que es noticia hoy, será pasta de papel mañana, y un nuevo suceso el próximo fin de semana. Para cuando eso ocurra, los restos de tinta seguirán bajo mis uñas; tiznajos negros que resisten a la piedra de jabón seco.
Vuelvo en el tren de la noche sentado junto a un barrendero. Está estudiando las capas terrestres. Me explica cuáles son y las enumera con los dedos de la mano. Una a una. Cuando termina, sonrío y le confieso que nunca había escuchado esos nombres en inglés. Me cuenta que si aprueba el graduado, podrá optar a un empleo mejor. No quiero seguir comiendo bocatas del Subway, me dice poco antes de bajarse en Surbiton. Me saluda desde el andén, y su chaleco reflectante es lo único que ilumina la estación.
Las mejores páginas del periódico son las que más manchan. Es una frase que repetía mi abuelo, mientras me daba la mano ya vencida la piel por la cortisona y las uñas negruzcas de tinta. Decía. Las imágenes son para los tontos. Fíjate bien en los pequeños castillitos de letras que puedas ver. En los blancos que horadan. Cualquier noticia tiene varias capas de lectura. Es como la corteza terrestre. Todo se estratifica. Por aquel entonces, aún existía el periodismo. Las tintas eran de petróleo, creo.

enfant terrible,
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