20 de Octubre 2016

el revés

El día que papá puso fin a una dura y dolorosísima etapa profesional, mamá le regaló un libro. El revés y el derecho, de Albert Camus. En la página diecinueve, en el delicado prefacio de Camus, he encontrado una nota con la letra, aún firme y nada crispada, de mamá. En la nota, puede leerse la siguiente cita de Camus. El sol que reinó sobre mi infancia me privó de todo resentimiento. Después de leerla, he pensado en mamá, he tratado de intuir porqué escribió -y dejó deliberadamente esa nota en la página diecinueve- y la he abrazado, de la forma en la que se abraza a la gente que quieres cuando no está presente. Después, he dejado el libro en el suelo junto a la toalla, y me he quedado dormido justo en ese punto, en el que el agua tibia empieza a enfriarse. Me he despertado tiritando, asustado, pensando en papá, y he corrido hasta la última página del libro, para leer la última frase que no entrecomillo. Pero no deja de ser curioso qué prisa tiene esta gente entre la que vivimos. Me ha reconfortado Camus, la toalla, y el hilito incandescente del radiador. Después, he pensado que papá fue un hombre que nunca tuvo prisa. He salido del baño, y he buscado en un mapa la distancia exacta hasta Argelia.

enfant terrible,
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