7 de Octubre 2016

rastrillo

de dónde caerán todos esos cuerpos
que se hunden en el mar
como migas que resbalan de la barba de dios.

me pregunto, mirada perdida,
mientras las barcazas se hunden
en salitre y no en nuestra consciencia.

después el agua se rastrilla,
con la mano invisible de los titulares
que peina nuestra indiferencia.

como los dedos temblorosos
de las madres que acarician
el pelo aún mojado
de sus hijos ahogados.

enfant terrible,
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