15 de Septiembre 2016

a punto

Al final he ido solo al concierto. He realidad no he ido solo, porque tu entrada ha venido conmigo, en el bolsillo izquierdo del pantalón. Teníamos dos sillas, en primera fila. He reservado tu asiento, pese a que una mujer ha intentado sentarse ahí. No veía bien desde el fondo de la salita, ha dicho. Estoy esperando a alguien, lo siento. He respondido tímido y culpable, como ante cualquier mentira. Los dos sabíamos que no vendrías. Bueno, los tres. La mujer, tú, y yo. En realidad todo el mundo lo sabía. El público y los actores también. Podían ver la entrada, transparentarse, a través de la tela de la mentira del pantalón, en mi bolsillo izquierdo. En realidad no era un concierto, era una modesta obra de teatro. Una de esas conceptuales. Con informática, neones, pretensiones, y una extraña voz en off. Cuando la obra ha acabado, han apagado la luces. La sala se ha vaciado. Me he quedado sentado a oscuras. Les he dicho que estabas a punto de llegar.

enfant terrible,
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